Maternidad

El reto de ser madre después de los 40

Cada vez son más las mujeres mayores de 40 años que lucen orgullosas sus embarazos. Ana Rosa Quintana, Nicole Kidman o Madonna son algunos de los rostros conocidos que presumen de haberse convertido en mamás a una edad en la que podrían ser abuelas. Los tiempos han cambiado mucho y la maternidad tardía se está convirtiendo en una tendencia demográfica. Y es que, antes de formar una familia, muchas mujeres intentan ahora alcanzar otras metas. Dan prioridad a estudiar una carrera, desarrollarse profesionalmente o lograr la independencia económica. Así, si hace dos décadas un embarazo más allá de los 40 era considerado una excepción, en la actualidad se registran en España unos 12.000 nacimientos al año en madres de ese grupo de edad.

Los embarazos tardíos entrañan innegables riesgos, pero la medicina se ha puesto a tono con los nuevos tiempos desarrollando métodos de fertilización y exámenes preventivos que permiten mejorar todo el proceso. Las técnicas de reproducción asistida se erigen así en las grandes aliadas de las mujeres maduras que quieren ser madres. Eso sí, aunque la Ley de reproducción asistida del año 2006 no limita la edad para recibir este tipo de tratamientos, la Comisión Nacional de Reproducción desaconseja realizarlos a partir de los 50 años.

Desde el punto de vista emocional, las mujeres mayores suelen estar más preparadas que las jóvenes para afrontar la responsabilidad de criar un bebé. Además, las que han pasado por esa experiencia aseguran que se sienten rejuvenecidas. Los hijos son, en estos casos, un revulsivo anímico en una etapa donde la vida, de una u otra forma, empieza a restar. Cuatro mujeres de la provincia relatan como mejoraron sus vidas al convertirse en madres pasados los 40.

Pilar Rega, con gemelos a los 53 años: »Esta experiencia nos llenó la casa y la vida»

Los focenses Marcos y Pablo han sido noticia desde su nacimiento. Primero, porque vinieron al mundo el día 1 de enero del año 2000 y, segundo, porque su madre los tuvo con 53 años.

Pilar Rega ya había sido madre 20 años antes y decidió someterse a un tratamiento de fertilidad en una clínica valenciana para poder quedarse embarazada de nuevo. Sus deseos se hicieron realidad a los tres meses, mucho antes de lo esperado. «Yo creo que si una mujer está bien, los 50 son una buena edad para tener un hijo», asegura, «pero soy sincera y aconsejo a quien tenga claro que quiere tener hijos que no espere. Quieres verlos crecer, terminar los estudios, conocer a tus nietos,… y si eres mayor es obvio que tienes menos posibilidades».

El deseo de ser padres pasados los 50 les llegó a Pilar y a su marido, Plácido, tras la muerte de su primogénita a los 26 años. «No nos costó nada tomar la decisión», recuerda Pilar, «yo lo deseaba y creo que mi marido todavía mucho más». La alegría del matrimonio se duplicó cuando supieron que esperaban gemelos. El embarazo —contra las previsiones de muchos— transcurrió sin complicaciones y los niños nacieron por cesárea. A Pilar no la cogió por sorpresa. «Fue igual con mi primera hija, y eso que yo tenía 24 años», explica.

Ver crecer a Marcos y Pablo es «lo mejor» que le ha pasado en la vida a estos empresarios de Foz. «Su llegada nos llenó la casa y la vida otra vez», dicen. El nacimiento de los niños ha sido además un revulsivo para ampliar su negocio «porque ves que tienes algo por lo que luchar». Tanto es así, que la pareja está a punto de abrir un nuevo restaurante en Lourenzá aunque «desde que pasó lo de mi hija no me gusta hacer planes, sino vivir el día a día», confiesa.

Los pequeños de la casa ya han cumplido once años. Los deportes y el inglés ocupan buena parte de sus tardes así que la rutina de Pilar no difiere mucho de la de cualquier otra madre con niños. La edad no ha sido tampoco un obstáculo a la hora de relacionarse con otras progenitoras. «Nunca me miraron diferente por ser mayor. Hasta hace poco quedábamos, por ejemplo, para coser los trajes de los niños para los desfiles de Carnaval en el colegio», manifiesta. Pilar es una madre más, pero la única para sus hijos. «Son muy cariñosos y siempre están colgados de mí, dándome besos», dice orgullosa.

Así Pablo, más menudo y vivaracho, y Marcos, más tranquilo y corpulento, viven felices en la tranquilidad de su hogar, a veces alterada por los medios de comunicación, que les han llevado a ser protagonistas de periódicos, radios y teles de toda España.

Ofelia San Román, madre por cuarta vez con 43 años: »Coa chegada de Miguel, rexuvenecín moitísimo»

La guitiricense Ofelia San Román tiene 47 años y hace cuatro, a los 43, se enfrentó ilusionada al reto de ser madre por cuarta vez. Miguel es un niño «moi buscado», explica. De hecho, Ofelia no cesó en su empeño de tener un hijo más a pesar de sufrir dos abortos en el intento. Finalmente lo consiguió y apenas notó diferencias con los anteriores embarazos. Es más, cree que el parto fue mucho mejor «porque hai moitos máis adiantos que cando tiven ós outros nenos». Destaca el uso de la epidural «que antes só se poñía en casos excepcionais e agora ata a recomendan».

Ofelia asegura que sus tres hijos mayores —Chito, Uxía y Brais, que superan los 20 años— recibieron «xenial» al pequeño Miguel. El nuevo hermano se convirtió «nun xoguete» para ellos. Precisamente por eso cree que su hijo menor es un privilegiado «porque recibe os mimos de todos». También ella agradece el cariño y apoyo de toda la familia. «Síntome unha privilexiada porque aínda que o meu traballo é complicado —regenta un bar familiar— estou rodeada de xente que sempre me bota unha man. Somos unha familia ampla e sempre hai quen coide de Miguel». Quizás por eso, tampoco le preocupa mucho el futuro. Sabe que cuando su hijo menor sea un adolescente «eu serei relativamente maior pero el estará rodeado de xente nova, polo que non haberá ningún problema».

Hasta entonces, Ofelia se vuelca en Miguel e intenta que esté en el bar familiar «o mínimo tempo posible, porque non é un sitio para criarse». Siempre que puede lo lleva al parque. Una acción, dos ventajas, bromea. «Divírtese e ademais cansa. Así logo dorme mellor».

La guitiricense jamás se ha arrepentido de convertirse en madre pasados los 40 e incluso anima a otras mujeres que tengan dudas a afrontar un embarazo por la edad. Para ella, todo son ventajas. «Non sei o que opinarán as demais nais pero a min ter a Miguel rexuveneceume moitísimo, física e mentalmente», afirma. Y la experiencia también es un grado. «Coido que é moito mellor ter un fillo pasados os 40 anos que con 18, como cando tiven o primeiro».

Inmaculada López, madre soltera a los 42 años: »Ser madre es lo mejor y no importa la edad»

En una localidad como Ribadeo sigue sorprendiendo el hecho de que una mujer soltera, de poco más de 40 años, decida embarcarse en la aventura de la maternidad. Pero Inmaculada López, propietaria de un despacho de abogacía y una gestoría, lo hizo. «Siempre quise formar una familia tradicional pero la vida me fue volcando más en el trabajo. Hasta que un día, paseando con mi madre, me di cuenta de que no podía dejar pasar más tiempo», recuerda, «Me fui al ginecólogo, que ya conocía mis intenciones, y le dije que quería ser madre».

Se sometió a las preceptivas pruebas médicas para luego acudir a una clínica de fertilidad madrileña. «Hay que hormonarse durante tres semanas para iniciar el proceso de fertilización. Luego extraen a la mujer los ovocitos que fecundarán en un laboratorio con el esperma donante».

En su caso, la fecundación se logró a la cuarta prueba y «todo el proceso duró un año y medio». No hubo «ningún problema» en el parto y su hijo, José Mateo, está, a punto de cumplir los cuatro años, «totalmente sano».

Para Inmaculada, el haber sido madre primeriza a punto de cumplir los 43 años ha sido «la mejor experiencia» de su vida. En su opinión, tener un hijo pasada la cuarentena tiene muchas ventajas. «Tienes más experiencia» además de que «aumenta la ilusión» en ese momento de la madurez. Si lo haces con 20 años, dice, «seguramente ya no sea una decisión tan meditada. Aunque, obviamente, esa opción te dará la posibilidad de disfrutar de los nietos».

La maternidad le ha cambiado la vida, los horarios, pero su mensaje es claro. «Soy más feliz que nunca. Ser madre es lo mejor, no importa la edad. Se lo recomiendo a todas las mujeres».

Conchi Vázquez, nuevamente madre a los 40 años: »A felicidade que sinto agora compénsao todo»

La vivariense Conchi Vázquez era consciente de los riesgos que conlleva un embarazo a los 40 años, pero le pesó más la ilusión y, un año después, está «moi feliz» con su tercera hija, Carla.

Conchi tenía ya otros dos hijos pero decidió embarcarse en esta aventura con su nueva pareja. Visitó más de un facultativo, por temor a que algo saliese mal. Logró un embarazo natural y «fixen as probas e consulteino todo porque a verdade é que tiña medo». Hoy en día reconoce que «foi unha experiencia única» y, además, ahora disfruta de Carla «como non o fixen cos outros fillos» a los que tuvo siendo más joven.

Reconoce que la decisión de tener un hijo más, surgió de forma inesperada. «Ata ese momento nin se me pasaba pola cabeza ter máis descendencia», asegura. Insiste en que los riesgos de los embarazos tardíos son altos, pero cree que la recompensa es mucho mayor. «A grande felicidade que sinto agora con Carla, non é comparable con nada».

Fuente: El Progreso

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