Maternidad

El inicio de la maternidad no siempre es igual

Empezaba la tarde y las redes sociales me daban una buena noticia, una persona estupenda, una mujer encantadora va a ser madre de nuevo. Somos «amigas virtuales», las redes sociales me acercan a tanta gente estupenda, personas geniales, con las que hablo y comparto cosas. Ana es una de ellas.

Tiene ya un hijo, un nene más o menos como el mío, inquieto, revoltoso, maravilloso e imparable. Un niño feliz, criado por unos padres felices. Y ahora va a ser madre de nuevo, la familia aumenta, la felicidad absoluta para cualquier pareja.

¡Ah! no os he mencionado un pequeño detalle. Ana y su pareja son padres adoptivos. Es un detalle muy importante. Ana no va a vivir un embarazo, pero lleva más de tres años aguardando la llegada de su pequeño. No va a sentir a su hijo en su vientre, pero ya le siente en su alma.

Adoptar un hijo es una decisión que muchas parejas toman por diferentes motivos. Y todos los casos que conozco, sin excepción, son enormemente gratificantes.

Recuerdo cuando no podíamos quedarnos embarazados, cuando recurrimos a las clínicas de fertilidad, cuando me sometí a todo tipo de pruebas y padecía físicamente todas ellas. Por supuesto me planteé la adopción porque sabía que quería ser madre. Y siempre lo he tenido en mente.

Cuando decidimos que el Peque iba a ser nuestro único hijo biológico esos pensamientos regresaron a mi. No dudo que le iba a querer igual que al Peque, ni dudo de lo bien que todo podría salir. Pero debo reconocer que hay que ser valiente para iniciar un proceso de adopción pues es duro a muchos niveles.

Desde mi punto de vista la maternidad por adopción no se diferencia, a nivel emocional, de la maternidad biológica. Una mujer y un hombre amarán sin condiciones a ese hijo al que van a recoger a un país remoto. Conozco incluso casos de madres adoptivas que han intentado, con éxito, amamantar a sus pequeños. Porque el cuerpo femenino es sabio y aunque no se consigue una producción de leche tan efectiva, es posible lactar.

La maternidad es mucho más que parir, es dar amor incondicionalmente a otro ser, es criarlo, educarlo, verlo crecer, emocionarse cuando aprende a montar en bici, llorar de alegría cuando te dice que te quiere, lamentar cuando se cae, sentir que se te escapa el alma cuando le ves sufrir, mirarle cuando duerme mientras te derrites de amor,…., todo eso y un millón de cosas más es ser madre.

Fuente: Mamá sin complejos

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